Bien pudiera parecer que estamos hablando sobre un tema deportivo, pero no, lo cierto es que D. Santiago Bernabeu participó en la Ofensiva de Cataluña formando parte del Ejército Franquista.
La guerra sorprendió a D. Santiago en Madrid, y dadas sus simpatías hacia la CEDA tuvo que refugiarse en la embajada francesa para huir de la represión. Desde ahí consiguió salir de España y, a continuación, pasar a la zona Nacional.
A pesar de sus 42 años, se alistó como voluntario en el Ejército Franquista. Años más tarde confesaría al periodista Juliá García Candau: “En la guerra fui voluntario contra el comunismo y ahora también lo sería”.
Dada su edad no fue asignado a unidades de primera línea. Desempeñó, en cambio, labores de información como cabo oteador donde, tal vez, el mayor peligro que sufrió fue cuando soldados de otra unidad de su propio bando le tomaron por espía y estuvieron a punto de fusilarle.
Estuvo encuadrado en la 150 División, bajo el mando de Muñoz Grandes, y participó en la Ofensiva de Cataluña, donde fue condecorado. Tras un avance por las comarcas leridanas tomó parte en la conquista de Barcelona el 26 de Enero de 1939, entrando con su unidad por la Av. Diagonal.
Luego se pasó 10 años sin rascar bola por tierras catalanas, hasta que consiguió fichar a Di Stefano. Pero eso ya es otra historia…
La llegada del correo al frente era un hecho esperado y celebrado. Todos querían tener noticias de sus familias o amigos. Aunque algún soldado se llevara alguna sorpresa inesperada de vez en cuando.
José María Gárate en su libro Mil días de fuego, cuenta el sofoco que tenía uno de sus soldados al recibir una carta y enterarse de que iba a ser padre a pesar de llevar 10 meses en el frente.
Se trataba de Jesús, el cocinero, que nervioso y titubeante se acerca al teniente Gárate para pedir un permiso al que cree tener derecho. Se muerde las uñas y no puede estarse quieto. Debe ser grave el asunto.
Como dice el refrán: “Cuando el diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo”. Y aquí el diablo eran sus compañeros.
Supongo que, siendo Jesús el cocinero de la compañía, tendría a media ración de rancho durante tres meses a los bromistas.
¿Qué menos que eso?
José María Gárate en su libro Mil días de fuego, cuenta el sofoco que tenía uno de sus soldados al recibir una carta y enterarse de que iba a ser padre a pesar de llevar 10 meses en el frente.
Se trataba de Jesús, el cocinero, que nervioso y titubeante se acerca al teniente Gárate para pedir un permiso al que cree tener derecho. Se muerde las uñas y no puede estarse quieto. Debe ser grave el asunto.
- Mi teniente, dice casi llorando, yo quería hablarle de un asunto mío, porque creo que tengo derecho a que me den permiso para arreglarlo.
Y dice casi llorando.
Trae una carta en la mano y resulta que su mujer le dice en ella que va a ser madre para enero o así, que a lo mejor los Reyes le traerán un hermoso niño…
- Encima con recochineo… Y yo que no la he visto desde hace diez meses…
Lo malo es que su mujer es una santa y él pondría las manos en el fuego por ella. Ahora llora de verdad.
- Trae la carta.
No dice nada de eso. Habla de la vaca preñada y la ventana rota de la cuadra y de su cunada que sale con un mozo.
Como Jesús es analfabeto, se la dio a leer a unos bromistas y para qué quisieron más, le leyeron lo que no pone.
El pobre Jesús les interrumpía:
- Pero si no puede ser…
Y contaba con los dedos.
- Pues aquí lo dice bien claro, te lo voy a leer otra vez.
Se lo habían leído despacito tres veces. Y el buen Jesús se mordía los puños.
Como dice el refrán: “Cuando el diablo no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo”. Y aquí el diablo eran sus compañeros.
Supongo que, siendo Jesús el cocinero de la compañía, tendría a media ración de rancho durante tres meses a los bromistas.
¿Qué menos que eso?
Si hay que ir a la guerra, se va (aunque sea tarde), pero ir a pasar calamidades....
Esto es lo que debió pensar uno de los milicianos valencianos que formaban parte de las milicias del frente de Teruel.
¿Que es eso de ir a la guerra y que no le den a uno permisos y a pasar penurias? Tal sería su enojo ante la falta de permisos y mala comida (y eso que era al principio de la guerra) que escribió al mismísimo Presidente del Gobierno.
¡Esto solo pasaba en nuestra guerra!
Lo gracioso es que la carta llegó a Largo de Caballero y este dio orden de que arreglaran el asunto. Supongo que no tendría cosas más importantes que hacer .
Repito ¡Esto solo pasaba en nuestra guerra!
Esto es lo que debió pensar uno de los milicianos valencianos que formaban parte de las milicias del frente de Teruel.
¿Que es eso de ir a la guerra y que no le den a uno permisos y a pasar penurias? Tal sería su enojo ante la falta de permisos y mala comida (y eso que era al principio de la guerra) que escribió al mismísimo Presidente del Gobierno.
¡Esto solo pasaba en nuestra guerra!
Camarada Francisco Largo Caballero
Mi más estimado camarada, salud: Confirmo mi carta en buen estado de salud, lo mismo le deseo para su señoría, que nos ha interesado muchísimo a todos los antifascistas siempre, pero ahora más que nunca por que usted y muchos camaradas que componen el congreso son muy fieles a la causa y aplastar el fascismo.
Camarada Francisco Largo Caballero, yo secretario de las Juventudes Socialistas de Puzol, supongo que usted tendrá conocimiento del pueble ese tan carca, mi misión como secretario era ejecutar a los traidores capitalistas fascistas y preparar el pueblo; una vez hechos mis trabajos en la retaguardia y en dicho pueblo, comprendí que también mi puesto era estar en el frente, por cuyos motivos dejé mi puesto a un seguro y buen camarada. Mi alistamiento fue y sigue siendo batallón “Pablo Iglesias”, a la vez que le deseo mucha salud le hago saber mis deseos por estas líneas, que es el siguiente: Me encuentro de miliciano en ese batallón, primera compañía, primera sección y resulta que en todas las brigadas y batallones se disfruta de permisos y yo en estos meses no he podido tener nunca permiso ni para un solo día, mientras que en la columna vecina de Eixea-Uribes, disfrutan de sus permisos, parece yo noto que en las columnas hay privilegios y tanto para los permisos como para las comidas pues hablando claro, en esta no hacen más que engañarnos, y aquí no somos niños sino hombres comprensibles y justicieros para nuestra causa, pues yo como buen socialista le pongo al corriente que esto no hace más que crear nubes y muy extensas, pues no se oye más que decir de todas las bocas de los milicianos que como ellos no comen igual ni disfrutan de permisos como en las demás columnas que quieren darse de baja. Ahora han empezado aquí los permisos de tal forma que salimos perjudicados y es de la forma siguiente, a los tres meses de estar aquí han dado permiso a un pelotón que se compone, con el sargento y el oficial, de 17 camaradas, han venido casi todos ellos y por que faltan varios de venir del permiso o bien por que se han dado de baja para irse a otras columnas en que haya mejor dirección que en esta o les atienden mejor y por que quieren luchar y no estar parados no han vuelto, pues ahora dice el camarada comandante del batallón José Sellens que los demás no tendríamos permiso hasta que no vuelvan los que faltan y no hay derecho a que los demás paguemos el pato y es más que aquí en dicha compañía el comandante ni tiene ni ha tenido nunca simpatía con los milicianos pues como yo creo que esto trae las consecuencias de que todos los milicianos quisieran darse de baja por lo mal organizado que esta como buen miliciano socialista se lo pongo de aviso para que vea la fórmula de que aquí no se pueda abrir nunca de ninguna manera la boca sin que ninguno se quiera dar de baraja.
Sin más por esta le desea mucha salud y queda por la causa este miliciano y camarada y mande como guste,
Vicente Torremocha
Lo gracioso es que la carta llegó a Largo de Caballero y este dio orden de que arreglaran el asunto. Supongo que no tendría cosas más importantes que hacer .
Repito ¡Esto solo pasaba en nuestra guerra!
Pero no contra la República, sino contra su propio Ejercito.
Lo contaba el General Vigón años después de la Guerra: “Febrero de 1938. 20 Domingo. Desde hace un par de días se habla en algunos compartimentos del tren de un tabor de regulares que se ha sublevado. Al parecer está en el llano de Candi y los moritos han echado a sus oficiales, con los que no quieren ningún trato. Por lo que me cuenta el Coronel López Muñiz, sin duda alguna falta de tacto o de conocimiento de su psicología ha encorajinado a estos excelentes soldados moros y les ha sacado de sus casillas”.
Más que de tacto fue falta de conocimiento. Falta de conocimiento acerca de la relación de los soldados moros con sus oficiales. Estos soldados daban mucha importancia a la confianza que les transmitían sus oficiales y para ganarse esta confianza era muy importante mostrar valentía en el combate y capacidad de mando. A Franco casi lo veneraban.
Por el mismo motivo desconfiaban de los oficiales que ‘se habían pasado’ de las filas republicanas. Y este fue el caso de la anécdota que narra el General Vigón.
Durante la Batalla de Teruel, el X Tabor de Regulares de Alhucemas perdió a todos sus oficiales, muertos o heridos. El único que les quedaba era un capitán que había huido de la zona republicana. El recelo fue tal que lo arrestaron y entregaron el mando de la unidad al sargento indígena más antiguo.
Mandaron un mensaje a Franco para comunicarle que se sentían abandonados por el Ejército Nacional, indicando que solo acatarían sus órdenes directas.
Y así fue. A pesar de los esfuerzos realizados, no aceptaron a ninguno de los oficiales que les enviaron, y llegaron a instalar ametralladoras en retaguardia para disparar a toda persona que se acercara
Lo curioso es que aún estando sublevados, siguieron luchando y actuando en coordinación con las unidades que tenían a ambos lados, siguiendo a estas en los asaltos o avances hacia posiciones enemigas, tras lo cual informaban a Franco del desarrollo de las mismas.
Y de esta forma siguieron hasta la toma definitiva de Teruel, donde parece que cambiaron su actitud.
No consta que se tomaran medidas disciplinarias.
Lo contaba el General Vigón años después de la Guerra: “Febrero de 1938. 20 Domingo. Desde hace un par de días se habla en algunos compartimentos del tren de un tabor de regulares que se ha sublevado. Al parecer está en el llano de Candi y los moritos han echado a sus oficiales, con los que no quieren ningún trato. Por lo que me cuenta el Coronel López Muñiz, sin duda alguna falta de tacto o de conocimiento de su psicología ha encorajinado a estos excelentes soldados moros y les ha sacado de sus casillas”.
Más que de tacto fue falta de conocimiento. Falta de conocimiento acerca de la relación de los soldados moros con sus oficiales. Estos soldados daban mucha importancia a la confianza que les transmitían sus oficiales y para ganarse esta confianza era muy importante mostrar valentía en el combate y capacidad de mando. A Franco casi lo veneraban.
Por el mismo motivo desconfiaban de los oficiales que ‘se habían pasado’ de las filas republicanas. Y este fue el caso de la anécdota que narra el General Vigón.
Durante la Batalla de Teruel, el X Tabor de Regulares de Alhucemas perdió a todos sus oficiales, muertos o heridos. El único que les quedaba era un capitán que había huido de la zona republicana. El recelo fue tal que lo arrestaron y entregaron el mando de la unidad al sargento indígena más antiguo.
Mandaron un mensaje a Franco para comunicarle que se sentían abandonados por el Ejército Nacional, indicando que solo acatarían sus órdenes directas.
Y así fue. A pesar de los esfuerzos realizados, no aceptaron a ninguno de los oficiales que les enviaron, y llegaron a instalar ametralladoras en retaguardia para disparar a toda persona que se acercara
Lo curioso es que aún estando sublevados, siguieron luchando y actuando en coordinación con las unidades que tenían a ambos lados, siguiendo a estas en los asaltos o avances hacia posiciones enemigas, tras lo cual informaban a Franco del desarrollo de las mismas.
Y de esta forma siguieron hasta la toma definitiva de Teruel, donde parece que cambiaron su actitud.
No consta que se tomaran medidas disciplinarias.
Curioso nombre para un héroe. Pero más curiosa es la historia que le valdría la Cruz Laureada de San Fernando, cuando tras perder un brazo como consecuencia de una granada, recogió este con la otra mano y arengó a sus compañeros a seguir luchando.
Anfiloquio González García era natural de Villaizán de Treviño (Burgos), y pertenecía a una familia humilde de labradores: ‘Mi madre me enseñó a rezar y mi padre a amar a España…’
Desde el comienzo de la guerra sirvió en el Ejercito Nacional, resultando herido en Somosierra. Ascendió a cabo y volvió al frente, al Regimiento de Infantería San Marcial núm. 22, con el cual participó en la Campaña de Norte.
Fue en la ofensiva de Vizcaya donde pasaría a la historia cuando, tras resistir varios días las ofensivas del enemigo, una granada le arrancó el brazo y, en vez de pedir la evacuación a retaguardia para curarse, recogió este con la otra mano, y con él en alto arengó a sus compañeros a seguir luchando: ¡Esto no es nada! ¡Adelante San Marcial! ¡Viva España!
Así lo cuenta el Boletín Oficial del Estado Núm 591 (5 de Junio de 1938) al detallar los hechos merecedores de la Laureada:
Mientras unos buscaban un 'tiro de suerte' que los mandara para casa, otros recorrían el camino hacia la gloria.
Anfiloquio González García era natural de Villaizán de Treviño (Burgos), y pertenecía a una familia humilde de labradores: ‘Mi madre me enseñó a rezar y mi padre a amar a España…’
Desde el comienzo de la guerra sirvió en el Ejercito Nacional, resultando herido en Somosierra. Ascendió a cabo y volvió al frente, al Regimiento de Infantería San Marcial núm. 22, con el cual participó en la Campaña de Norte.
Fue en la ofensiva de Vizcaya donde pasaría a la historia cuando, tras resistir varios días las ofensivas del enemigo, una granada le arrancó el brazo y, en vez de pedir la evacuación a retaguardia para curarse, recogió este con la otra mano, y con él en alto arengó a sus compañeros a seguir luchando: ¡Esto no es nada! ¡Adelante San Marcial! ¡Viva España!
Así lo cuenta el Boletín Oficial del Estado Núm 591 (5 de Junio de 1938) al detallar los hechos merecedores de la Laureada:
El día 15 de mayo de 1937, este Cabo se encontraba al mando de un pelotón de la segunda sección de su compañía, en la posición del Bizcargui, la cual fue intensa y casi constantemente atacada durante los días 13 y 14 de dicho mes. El día 15, después de una violentísima preparación artillera por parte del enemigo, es atacada con enorme ímpetu la citada posición, cuyo ataque fue brillantemente rechazado.
El citado Cabo se ha distinguido en cuantas operaciones tomó parte con anterioridad, pero en el referido día 15 se supera a sí mismo y realiza actos, que aún en una campaña tan abundante en casos de heroísmo y conductas gloriosas y ejemplares, son verdaderamente insólitos, por la entereza moral y física que revelan en quien los ejecuta, atendiendo a todos los servicios y dando a su tropa ejemplo constante con su abnegada y decidida actitud.
Durante uno de los ataques de este día, después de contener al enemigo, lanzando sobre él bombas de mano, animaba a sus soldados a pesar de la enormidad de bajas que sufre por el intensísimo fuego de artillería, granadas de mano y fusilaría enemiga, y consigue mantener eficazmente la defensa de la parte a él encomendada. En determinado momento, uno de los múltiples proyectiles de artillería que caen sobre ellos le secciona el brazo izquierdo. Sin el menor titubeo y con pasmosa serenidad, lo coge con su otra mano, y diciendo ¡esto no es nada!, lo levanta enarbolándolo, continua dirigiendo a sus hombres y animándoles con gritos de ¡Viva España! ¡Adelante San Marcial!; permanece aún en su puesto durante algún tiempo, e indudablemente, consigue con su conducta que el enemigo no abra brecha en su sector, viéndose precisado a retirarse, no consintiendo que nadie le acompañe para no restar hombres a la defensa, y todavía, al marchar a retaguardia para curarse, no tiene otra preocupación que dirigirse a todos los que va encontrado, exhortándoles para que continúen la defensa y no abandonen la posición.
Mientras unos buscaban un 'tiro de suerte' que los mandara para casa, otros recorrían el camino hacia la gloria.
Tras el Golpe de Casado en Marzo
de 1937 la zona republicana se preparaba para la rendición. En Madrid los
grupos de la Quinta Columna estaban cada vez más activos. A finales de mes, y
coincidiendo con el anuncio de Ofensiva Final, empezaron a hacerse con el poder
de los puntos neurálgicos de la capital para evitar su destrucción.
Así, en la noche del 28 un grupo de unos 20 falangistas se apoderaron del Ministerio de Hacienda. Los miembros de seguridad que quedaban no opusieron resistencia; aunque se mantuvieron en sus puestos, junto con algunos funcionarios, hasta la entrega del poder a las nuevas autoridades militares.
Entre ellos estaba D. Julián Besteiro.
El jefe del grupo de falangistas se llamaba Ángel Luque, y nada más encontrarse con Besteiro le dijo levantando el brazo derecho:
- ¿No ha aprendido usted el saludo de la Nueva España?
- No señor - respondió Besteiro - y lo que es peor, ya a mis años, me temo que me va a costar mucho aprenderlo
Sin duda, Don Julián era mucho Don Julián.
Así, en la noche del 28 un grupo de unos 20 falangistas se apoderaron del Ministerio de Hacienda. Los miembros de seguridad que quedaban no opusieron resistencia; aunque se mantuvieron en sus puestos, junto con algunos funcionarios, hasta la entrega del poder a las nuevas autoridades militares.
Entre ellos estaba D. Julián Besteiro.
El jefe del grupo de falangistas se llamaba Ángel Luque, y nada más encontrarse con Besteiro le dijo levantando el brazo derecho:
- ¿No ha aprendido usted el saludo de la Nueva España?
- No señor - respondió Besteiro - y lo que es peor, ya a mis años, me temo que me va a costar mucho aprenderlo
Sin duda, Don Julián era mucho Don Julián.
La Guerra Civil
rompió familias. Lucharon hermanos contra hermanos. Padres contra hijos.
Lo hemos oído
tantas veces que suena a tópico, pero es bien real. Tal vez uno de los ejemplos
más destacados es el del General Francisco del Rosal Rico.
Se mantuvo leal a
la República y en los primeros días organizó una columna de milicianos anarquistas
que llevaba su nombre, la Columna Del Rosal, y que operó en el frente de
Somosierra.
Fue el único de la familia que
se mantuvo fiel. Su hermano Antonio y sus hijos simpatizarían con
el bando sublevado.
Antonio se unió
al Ejercito Nacional, donde también alcanzó el grado de General. Su hijo (Antonio
del Rosal y López de Vinuesa, Teniente de Complemento del Ejercito) era
falangista y se quedó en Madrid, donde participó en actividades de la Quinta
Columna hasta que fue detenido en Marzo de 1937. Poco después, en Septiembre sería
fusilado junto con otros 12 compañeros de organización. Su hija Concepción fue
detenida por ‘desafección a la República’ y encarcelada junto a su
marido, Antonio Amaya, en una checa, donde él sería también fusilado.
Así fue la
guerra. Cruel.
Si hoy se necesitan meses, unión de empresas, y un ejercito de ingenieros y trabajadores para levantar una vía del tren, en la guerra construyeron una en 25 *.
Que no fueron 25, sino año y pico. Typical Spanish.
Después de la Batalla del Jarama las comunicaciones de Madrid con Valencia, si no cortadas, se vieron dificultadas. De hecho, las de ferrócarril sí que se vieron interrumpidas ya que los Nacionales controlaban zonas por donde pasaba este.
Para solucionar este problema se planteo construir una vía que partiera de Torrejón de Ardoz y enlazara con la línea de Levante en Tarancón, en Cuenca.
El trayecto era de casi 100 km y se pensaba construir en apenas un mes. Vía Negrín, la llamaban. Un proyecto ambicioso que se acabó fuera de plazo. Poco después de final de la guerra se desmontó.
¡Hay cosas que no cambian!
* Vicente Rojo - La defensa de Madrid
Que no fueron 25, sino año y pico. Typical Spanish.
Después de la Batalla del Jarama las comunicaciones de Madrid con Valencia, si no cortadas, se vieron dificultadas. De hecho, las de ferrócarril sí que se vieron interrumpidas ya que los Nacionales controlaban zonas por donde pasaba este.
Para solucionar este problema se planteo construir una vía que partiera de Torrejón de Ardoz y enlazara con la línea de Levante en Tarancón, en Cuenca.
El trayecto era de casi 100 km y se pensaba construir en apenas un mes. Vía Negrín, la llamaban. Un proyecto ambicioso que se acabó fuera de plazo. Poco después de final de la guerra se desmontó.
¡Hay cosas que no cambian!
* Vicente Rojo - La defensa de Madrid
En la Guerra se pasó de tener todas las luces encendidas continuamente, a no encender ni un farol.
Al principio, en la zona leal a la República era común que cada noche las ciudades estuvieran resplandecientes como un arbol de Navidad, con todas las luces funcionando. Del alumbrado público y de los hogares. En todas las habitaciones. Como si no costara.
El no hacerlo podía hacer que el propietario de la vivienda recibiera la visita inesperada de un grupo de milicianos.
Estos temían que en las sombras de las habitaciones oscuras se ocultaran los 'pacos' (francotiradores) que los acechaban cada noche.
Con el tiempo, la costumbre cambiaría.
El miedo sería otro. Los bombardeos. Entonces lo que se buscaba era no dar una referencia a los aviones sobre donde soltar sus bombas. Así, las ciudades republicanas susceptibles de ser bombardeadas, se sumían en la oscuridad al caer la noche.
Incluso los vehículos, aquellos que tenían permiso para circular de noche, lo hacían con la luces apagadas o con los faros medio tapados.
Al principio, en la zona leal a la República era común que cada noche las ciudades estuvieran resplandecientes como un arbol de Navidad, con todas las luces funcionando. Del alumbrado público y de los hogares. En todas las habitaciones. Como si no costara.
El no hacerlo podía hacer que el propietario de la vivienda recibiera la visita inesperada de un grupo de milicianos.
Estos temían que en las sombras de las habitaciones oscuras se ocultaran los 'pacos' (francotiradores) que los acechaban cada noche.
Con el tiempo, la costumbre cambiaría.
El miedo sería otro. Los bombardeos. Entonces lo que se buscaba era no dar una referencia a los aviones sobre donde soltar sus bombas. Así, las ciudades republicanas susceptibles de ser bombardeadas, se sumían en la oscuridad al caer la noche.
Incluso los vehículos, aquellos que tenían permiso para circular de noche, lo hacían con la luces apagadas o con los faros medio tapados.
Teruel pasó a la historia de la Guerra Civil tanto por ser la única capital de provincia conquistada por las tropas republicanas como por las condiciones climáticas en que se desarrolló la batalla, en la cual se llegó a temperaturas de -20ºC
El campo de batalla parecía un paisaje siberiano.
El sufrimiento para los soldados fue terrible ya que no estaban equipados para un frío tan intenso. Faltaban mantas, capotes, abrigos, botas… De hecho, muchos de ellos no calzaban más que alpargatas. Las armas ‘quemaban’ en las manos desprotegidas de los infantes.
En poco tiempo comenzaron a producirse gran número de bajas. Eran casos de congelación en distinto grado que afectaban sobre todo a los miembros inferiores. Aquí se acuñaría el término ‘Pies de Teruel’ para referirse a los pies congelados y que en muchos casos no tenía otro tratamiento que la amputación.
La falta de ropa fue más acusada en el bando Nacional. Las madrinas de guerra se esforzaban en tejer jerseys que mandar al frente para paliar la situación de los combatientes.
El campo de batalla parecía un paisaje siberiano.
El sufrimiento para los soldados fue terrible ya que no estaban equipados para un frío tan intenso. Faltaban mantas, capotes, abrigos, botas… De hecho, muchos de ellos no calzaban más que alpargatas. Las armas ‘quemaban’ en las manos desprotegidas de los infantes.
En poco tiempo comenzaron a producirse gran número de bajas. Eran casos de congelación en distinto grado que afectaban sobre todo a los miembros inferiores. Aquí se acuñaría el término ‘Pies de Teruel’ para referirse a los pies congelados y que en muchos casos no tenía otro tratamiento que la amputación.
La falta de ropa fue más acusada en el bando Nacional. Las madrinas de guerra se esforzaban en tejer jerseys que mandar al frente para paliar la situación de los combatientes.
El alcohol y los problemas muchas veces vienen de la mano. Así fué para Barney Shields, un brigadista británico que se entregó a los placeres del vino de Mondejar, pueblo en el que estaba acantonado su batallón.
A pesar de estar ebrio le asignaron una de las guardias nocturnas del cuartel.
Cuando patrullaba, se dio cuenta de que Walter Tapsell, el comisario del batallón al que muchos aborrecían por su dureza y disciplina, había dejado sus botas altas de cuero fuera de su habitación.
Es dificil resistirse a una tentación así, y más con la vejiga llena de vino. De manera que se alivió en ellas. Y con una sonrisa de oreja a oreja, supongo.
A la mañana siguiente el comisario metió el pie hasta el fondo. Como era de esperar, la 'broma' no fué de su gusto, así que mandó a Shields a una celda de castigo.
Aunque este no debió sufrir mucho durante su estancia, ya que sus compañeros de batallón le pasaron botellas de vino a traves de los barrotes. Ya se sabe que las 'penas con pan (en este caso vino) son menos'
Homage to Caledonia: Scotland and the Spanish Civil War
Daniel Gray,
Luath Press, Agosto 2009
A pesar de estar ebrio le asignaron una de las guardias nocturnas del cuartel.
Cuando patrullaba, se dio cuenta de que Walter Tapsell, el comisario del batallón al que muchos aborrecían por su dureza y disciplina, había dejado sus botas altas de cuero fuera de su habitación.
Es dificil resistirse a una tentación así, y más con la vejiga llena de vino. De manera que se alivió en ellas. Y con una sonrisa de oreja a oreja, supongo.
A la mañana siguiente el comisario metió el pie hasta el fondo. Como era de esperar, la 'broma' no fué de su gusto, así que mandó a Shields a una celda de castigo.
Aunque este no debió sufrir mucho durante su estancia, ya que sus compañeros de batallón le pasaron botellas de vino a traves de los barrotes. Ya se sabe que las 'penas con pan (en este caso vino) son menos'
Homage to Caledonia: Scotland and the Spanish Civil War
Daniel Gray,
Luath Press, Agosto 2009
Con el fracaso del golpe de Estado, los partidos y sindicatos se organizaron para defender a la República, creando sus milicias.
Con la disolución del Ejercito se desecho todo lo que él implicaba; como el uniforme.
Lo apropiado era el mono azul de trabajo de los obreros, que pasó a convertirse en uniforme oficioso de las recién formadas milicias.
Todos lo vestían: milicianos, jefes, ayudantes...... e incluso el Presidente del Gobierno, Largo Caballero.
En sus visitas a las posiciones de la Sierra o Toledo se le podía ver vestido como un miliciano más, con su mono y sombrero de tela. Atrás quedaba el traje.
Por esto se ganó el apodo de 'El pavero', porque más que un miliciano parecía un vendedor de pavos.
Con la disolución del Ejercito se desecho todo lo que él implicaba; como el uniforme.
Lo apropiado era el mono azul de trabajo de los obreros, que pasó a convertirse en uniforme oficioso de las recién formadas milicias.
Todos lo vestían: milicianos, jefes, ayudantes...... e incluso el Presidente del Gobierno, Largo Caballero.
En sus visitas a las posiciones de la Sierra o Toledo se le podía ver vestido como un miliciano más, con su mono y sombrero de tela. Atrás quedaba el traje.
Por esto se ganó el apodo de 'El pavero', porque más que un miliciano parecía un vendedor de pavos.
Un día voy a tener que fusilarte. Esto fue lo que, en medio de una discusión a raíz de la Revolución de Asturias, Franco dijo a su primo Ricardo de la Puente Bahamonde. Y lo cumplió.
La sublevación triunfó rápidamente en el Protectorado Marroquí, y fueron muy pocas las unidades u oficiales que se mantuvieron leales al Gobierno Republicano.
Entre ellos estaba el Comandante Ricardo de la Puente, primo hermano de Franco, que organizó la defensa del Aeródromo de Sania Raniel, donde esperaba recibir la ayuda que le habían prometido desde Madrid.
Tras un asedio de pocas horas, Ricardo comprendió que dicha ayuda no iba a llegar y, tras inutilizar los aviones disponibles en el aeródromo, decide rendirse para evitar un derramamiento de sangre inútil.
Poco después aterrizaría en ese mismo aeropuerto propio Francisco Franco, a bordo del Dragon Rapide.
Se les encarcela en la fortaleza del Monte Hacho, de Ceuta, donde el 2 de Agosto se celebra el Consejo de Guerra donde se acusa al Comandante de traición por no secundar el alzamiento.
Es condenado a muerte.
Al día siguiente se envió esta sentencia a Franco para que, como máxima autoridad, se diera por enterado y la ratificara o aprobara el indulto. Este indulto podría ser interpretado como signo de debilidad, pero tampoco quería firmar la sentencia de un familiar querido. Por esto delegó en el General Orgaz, que la rubricó.
El Comandante de la Puente Bahamonde fue fusilado el dia 4 de Agosto de 1936 en los muros de la fortaleza donde estaba prisionero.
La sublevación triunfó rápidamente en el Protectorado Marroquí, y fueron muy pocas las unidades u oficiales que se mantuvieron leales al Gobierno Republicano.
Entre ellos estaba el Comandante Ricardo de la Puente, primo hermano de Franco, que organizó la defensa del Aeródromo de Sania Raniel, donde esperaba recibir la ayuda que le habían prometido desde Madrid.
Tras un asedio de pocas horas, Ricardo comprendió que dicha ayuda no iba a llegar y, tras inutilizar los aviones disponibles en el aeródromo, decide rendirse para evitar un derramamiento de sangre inútil.
Poco después aterrizaría en ese mismo aeropuerto propio Francisco Franco, a bordo del Dragon Rapide.
Se les encarcela en la fortaleza del Monte Hacho, de Ceuta, donde el 2 de Agosto se celebra el Consejo de Guerra donde se acusa al Comandante de traición por no secundar el alzamiento.
Es condenado a muerte.
Al día siguiente se envió esta sentencia a Franco para que, como máxima autoridad, se diera por enterado y la ratificara o aprobara el indulto. Este indulto podría ser interpretado como signo de debilidad, pero tampoco quería firmar la sentencia de un familiar querido. Por esto delegó en el General Orgaz, que la rubricó.
El Comandante de la Puente Bahamonde fue fusilado el dia 4 de Agosto de 1936 en los muros de la fortaleza donde estaba prisionero.
Como lo oyes. Murcia fue independiente (o casi) y tuvo su propia república. Solo que no estaba en Murcia, sino en Barcelona.
A primeros de Mayo del 37 presenció el enfrentamiento armado entre diversos sectores repúblicanos. De una lado los anarquistas y los troskistas del POUM; y del otro la Generalitat, apoyada por le ERC y el PSUC.
Rafael Miralles, en su libro 'Memorias de un Comandante Rojo' narra un hecho curioso que se dió en una barriada controlada por los anarquistas:
Seguro que alguno pensó, si somos 'murcianos'........ vamos a proclamar nuestra república. Tuvo una vida breve. Eso sí.
* Lo cierto es que el anarquismo barcelonés se consolidó con la inmigración interior, sobre todo de Lérida.
A primeros de Mayo del 37 presenció el enfrentamiento armado entre diversos sectores repúblicanos. De una lado los anarquistas y los troskistas del POUM; y del otro la Generalitat, apoyada por le ERC y el PSUC.
Rafael Miralles, en su libro 'Memorias de un Comandante Rojo' narra un hecho curioso que se dió en una barriada controlada por los anarquistas:
El día 4 algunas barriadas barcelonesas se hallaban en manos de la F.A.I. Tal ocurrió en Sants, donde los ‘bakunistas’ se habían apresurado a proclamar el comunismo libertario y a la entrada de la cual, frente a la misma Plaza de España, ondeaba un gigantesco cartel con esta leyenda: ‘República Independiente de Murcia. Aquí termina Cataluña. Prohibido hablar en catalán.La explicación de esto era que los anarquistas de cataluña no eran catalanistas/independentistas, lo que les tenía enfrentados a la ERC y al Gobierno Catalán. De hecho les llamaban 'murcianos', nombre despectivo que se daba al no nacido en Cataluña, ya que se decía que la mayoría de sus miembros había llegado de dicha región en los años 20 *
Seguro que alguno pensó, si somos 'murcianos'........ vamos a proclamar nuestra república. Tuvo una vida breve. Eso sí.
* Lo cierto es que el anarquismo barcelonés se consolidó con la inmigración interior, sobre todo de Lérida.
Ya conocemos el dicho: ‘Más vale una imagen que mil palabras’. Y estas mil palabras son aún menos efectivas si el destinatario de las mismas no sabe leer. Cosa muy común en las trincheras de la Guerra Civil.
Tal vez más acusado en las del lado Republicano, ya que sus voluntarios provenían de las clases más bajas, y habían tenido menos acceso a la cultura.
Este analfabetismo era un problema, porque un soldado inculto tiene más dificultad para entender las órdenes, para aprender el manejo de un arma, para tomar el mando, etc.
Para comunicarse con estos soldados el Comisariado General de Guerra creó una tira cómica donde se describían las ‘azañas’ del soldado Canuto. El prototipo de lo que no debe ser o hacer un soldado. Un antihéroe. Se pretendía así que los soldados hicieran lo contrario a lo que se caricaturiza para no caer en ridículo delante de sus compañeros.
A través de estas historietas, el Comisariado daba consejos sobre la vida militar, compañerismo, el juego, disciplina, sexualidad, etc.
Solían ser de una página con los textos al pie redactados en verso:
Tal vez más acusado en las del lado Republicano, ya que sus voluntarios provenían de las clases más bajas, y habían tenido menos acceso a la cultura.
Este analfabetismo era un problema, porque un soldado inculto tiene más dificultad para entender las órdenes, para aprender el manejo de un arma, para tomar el mando, etc.
Para comunicarse con estos soldados el Comisariado General de Guerra creó una tira cómica donde se describían las ‘azañas’ del soldado Canuto. El prototipo de lo que no debe ser o hacer un soldado. Un antihéroe. Se pretendía así que los soldados hicieran lo contrario a lo que se caricaturiza para no caer en ridículo delante de sus compañeros.
A través de estas historietas, el Comisariado daba consejos sobre la vida militar, compañerismo, el juego, disciplina, sexualidad, etc.
Solían ser de una página con los textos al pie redactados en verso:
Canuto retorna al frente y sigue tan imprudente.
Pues, a su sector llegado y una baraja ha sacado.
Logra formar enseguida una importante partida.
Se juega con gran fruición hasta la respiración.
A Canuto le han ganado y encima quedó entrampado
A este grito (y ondeando la bandera tricolor) se rebelaron algunos militares en Julio del 36. Destacados generales, como Mola o Queipo de Llano, eran fervientes republicanos.
De hecho, Queipo de Llano era consuegro de Niceto Alcalá Zamora, que había sido Presidente de la República hasta poco antes de la guerra.
Por otro lado, el General Mola casi tiene que abortar la sublevación cuando los Carlistas amenazaron con retirar su apoyo a la sublevación si esta no se hacía bajo la bandera roja y gualda.
El Teniente Coronel Juan Yagüe, que era falangista, también cerró con un ‘Viva la Republica’ su arenga a los legionarios que participaron en la toma de Badajoz:
La bandera de la República fue oficial hasta mediados de Agosto, cuando se estableció la bicolor como la bandera de la España Nacional.
Los gritos de ‘Viva la República’ en los primeros momentos del ‘alzamiento’ contrastan con los vivas a España que daría en el Madrid republicano la Junta de Defensa del Coronel Casado durante los últimos días de la guerra.
De hecho, Queipo de Llano era consuegro de Niceto Alcalá Zamora, que había sido Presidente de la República hasta poco antes de la guerra.
Por otro lado, el General Mola casi tiene que abortar la sublevación cuando los Carlistas amenazaron con retirar su apoyo a la sublevación si esta no se hacía bajo la bandera roja y gualda.
El Teniente Coronel Juan Yagüe, que era falangista, también cerró con un ‘Viva la Republica’ su arenga a los legionarios que participaron en la toma de Badajoz:
"Merecéis el triunfo porque frente a los que saben odiar, vosotros sabéis amar y cantar y reír. Allá lejos está Madrid, legionarios, y allí llegaremos todos, porque para guiar nuestros pasos en la lucha resucitarán los que aquí cayeron, luchando por España ¡Legionarios de la 16 Compañía: Qué pocos habéis quedado y que orgulloso me siento de vosotros! Gritad conmigo: Viva España, viva la República, viva el Ejército"
La bandera de la República fue oficial hasta mediados de Agosto, cuando se estableció la bicolor como la bandera de la España Nacional.
Los gritos de ‘Viva la República’ en los primeros momentos del ‘alzamiento’ contrastan con los vivas a España que daría en el Madrid republicano la Junta de Defensa del Coronel Casado durante los últimos días de la guerra.
Mientras que la gente (y tropa) de ambas zonas se jugaba la vida para pasarse al otro lado, a los miembros de la 43 División del EPR se lo pusieron más fácil: ¿Tú con quién quieres irte, con Franco o con la República?
Ante el empuje del Ejercito Nacional en el Alto Aragón, que provocó el hundimiento del frente de Huesca, la 43 División del Ejército Popular quedó copada en la zona de Bielsa, con la frontera francesa a su espalda, como única vía de escape.
Después de dos meses de tenaz resistencia, y viendo que la lucha era insostenible, no tuvo otra opción que cruzar la frontera.
Allí, las autoridades francesas preguntaron uno a sus miembros que a donde querían ser repatriados: a la España Nacional o a Cataluña.
Poco más de 400 optaron por ir a la zona franquista. Más de 6.000 prefirieron seguir luchando del lado republicano en una guerra que casi tenían perdida. No les faltaba compromiso.
Fueron recibidos como héroes y puestos como ejemplo del lema de Negrín: Resistir es vencer.
Ante el empuje del Ejercito Nacional en el Alto Aragón, que provocó el hundimiento del frente de Huesca, la 43 División del Ejército Popular quedó copada en la zona de Bielsa, con la frontera francesa a su espalda, como única vía de escape.
Después de dos meses de tenaz resistencia, y viendo que la lucha era insostenible, no tuvo otra opción que cruzar la frontera.
Allí, las autoridades francesas preguntaron uno a sus miembros que a donde querían ser repatriados: a la España Nacional o a Cataluña.
Poco más de 400 optaron por ir a la zona franquista. Más de 6.000 prefirieron seguir luchando del lado republicano en una guerra que casi tenían perdida. No les faltaba compromiso.
Fueron recibidos como héroes y puestos como ejemplo del lema de Negrín: Resistir es vencer.
Esto de que la prensa manipule para arrimar el ascua a su sardina no es cosa reciente. Durante la Guerra Civil los medios de comunicación se convirtieron en medios de propaganda. Ya digo; casi como ahora.
Solo se relataban victorias gloriosas o “retiradas estratégicas”. Todo bueno. Había que mantener la moral en la retaguardia.
Por este motivo no es de extrañar que algunas veces se “adornara” la realidad.
Por ejemplo. A finales Julio del 36 moría en el frente aragonés Antonio López Raimundo, miembro de la JSU y presidente de la Federación de Banca y Bolsa; que se había unido a las columnas que partieron de Barcelona hacia Zaragoza.
La presa catalana relata el hecho ensalzando la actuación del fallecido.
Sin embargo la realidad era otra bien distinta.
El joven socialista, siguiendo órdenes del partido, se había unido a las columnas de milicianos que se organizaron para conquistar a Zaragoza. Le habían encomendado organizar el Cuartel General de las milicias antifascistas en Barbastro, por lo que llevaba una cartera con una gran cantidad de dinero para pagar a la tropa.
A la entrada esta población su vehículo fue detenido en un puesto de control de la FAI. Los anarquistas, al ver a López Raimundo bien vestido con traje y aspecto burgués pensaron que se trataba de un ‘fascista’ que pretendía escapar a la zona nacional (aún no había líneas de frente definidas). Esta sospecha se agravó cuando le arrebataron la cartera y vieron el contenido.
Antes de que pudiera dar explicación alguna uno de los milicianos disparó a López Raimundo.
Mientras, sus compañeros se defendían con sus pistolas tratando de hacer ver a los anarquistas el error que habían cometido.
Está claro que una lucha entre socialistas y anarquistas no era algo que se necesitara saber en la retaguardia. Así que mejor inventarse una historia que ensalce la figura del fallecido.
Su entierro fue multitudiario. No es de extrañar. Se trataba de un héroe.
Solo se relataban victorias gloriosas o “retiradas estratégicas”. Todo bueno. Había que mantener la moral en la retaguardia.
Por este motivo no es de extrañar que algunas veces se “adornara” la realidad.
Por ejemplo. A finales Julio del 36 moría en el frente aragonés Antonio López Raimundo, miembro de la JSU y presidente de la Federación de Banca y Bolsa; que se había unido a las columnas que partieron de Barcelona hacia Zaragoza.
La presa catalana relata el hecho ensalzando la actuación del fallecido.
(La Vanguardia, 24 Julio 36)
(Treball, 24 Julio 36)
Sin embargo la realidad era otra bien distinta.
El joven socialista, siguiendo órdenes del partido, se había unido a las columnas de milicianos que se organizaron para conquistar a Zaragoza. Le habían encomendado organizar el Cuartel General de las milicias antifascistas en Barbastro, por lo que llevaba una cartera con una gran cantidad de dinero para pagar a la tropa.
A la entrada esta población su vehículo fue detenido en un puesto de control de la FAI. Los anarquistas, al ver a López Raimundo bien vestido con traje y aspecto burgués pensaron que se trataba de un ‘fascista’ que pretendía escapar a la zona nacional (aún no había líneas de frente definidas). Esta sospecha se agravó cuando le arrebataron la cartera y vieron el contenido.
Antes de que pudiera dar explicación alguna uno de los milicianos disparó a López Raimundo.
Mientras, sus compañeros se defendían con sus pistolas tratando de hacer ver a los anarquistas el error que habían cometido.
Está claro que una lucha entre socialistas y anarquistas no era algo que se necesitara saber en la retaguardia. Así que mejor inventarse una historia que ensalce la figura del fallecido.
Su entierro fue multitudiario. No es de extrañar. Se trataba de un héroe.
La utilización de cascos en la Guera Civil no fue total. Dabido a la escasez de petrechos estos no llegaron a todos los combatientes. Es más, algunos soldados los desechaban y preferian, por comodidad, mantener sus gorrillos o gorras.
Esta dificultad de conseguir pertrechos hizo que se utilizaran cascos de multitud de procedencias: españoles, checos, franceses, rusos (de calidad infame), italianos, alemanes, etc.
Tal vez esta escasez de proteccion se debiera a que los cascos con agujero de bala eran de dificil 'reciclaje'. Los soldados los desechaban. Pero no porque pensaran que traian mala suerte, sino porque no se podia hacer cafe en ellos.
Lo mismo pasaba con los checos o franceses, ya que tenían agujeros para el sudor.
¡Es que sin café no se puede hacer la guerra!
El Hotel Florida, en la Plaza del Callao, ofrecía las mejores vistas de todo Madrid. Vistas al Cerro Garabitas, en la Casa de Campo… donde los franquistas tenían las baterías que diariamente bombardeaban la capital.
Esto, en sí, no es malo. Un entretenimiento más, dirían algunos.
El problema es que estaba en la línea de tiro, justo entre el mencionado cerro y el Edificio de la Telefónica (que era el objetivo de los bombardeos) por lo que fue alcanzado con cierta regularidad.
Hasta 30 bombas hicieron impacto a lo largo de la guerra.
No es de extrañar que las habitaciones orientadas hacia la Casa Campo tuvieran poca demanda (solo para huéspedes con nervios de acero). Sin embargo, lo de que costara dormir no fue problema alguno para la popularidad del hotel. De hecho, era el hotel de los periodistas. En el se hospedaron Hemingway, John Dos Passos, Robert Capa y Arturo Barea entre otros.
El edificio ya no está. Lo derribaron para construir lo que fue Galerías Preciados (hoy Corte Ingles). ¡Bendito consumismo! Así que la próxima vez que estés probándote pantalones en la planta 5, piensa que tal vez ahí se sentaba Hemingway a escribir. Y mira antes de salir de los probadores, no vaya caer otra bomba.
Esto, en sí, no es malo. Un entretenimiento más, dirían algunos.
El problema es que estaba en la línea de tiro, justo entre el mencionado cerro y el Edificio de la Telefónica (que era el objetivo de los bombardeos) por lo que fue alcanzado con cierta regularidad.
Hasta 30 bombas hicieron impacto a lo largo de la guerra.
No es de extrañar que las habitaciones orientadas hacia la Casa Campo tuvieran poca demanda (solo para huéspedes con nervios de acero). Sin embargo, lo de que costara dormir no fue problema alguno para la popularidad del hotel. De hecho, era el hotel de los periodistas. En el se hospedaron Hemingway, John Dos Passos, Robert Capa y Arturo Barea entre otros.
El edificio ya no está. Lo derribaron para construir lo que fue Galerías Preciados (hoy Corte Ingles). ¡Bendito consumismo! Así que la próxima vez que estés probándote pantalones en la planta 5, piensa que tal vez ahí se sentaba Hemingway a escribir. Y mira antes de salir de los probadores, no vaya caer otra bomba.
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