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La Guerra Civil rompió familias. Lucharon hermanos contra hermanos. Padres contra hijos.

Lo hemos oído tantas veces que suena a tópico, pero es bien real. Tal vez uno de los ejemplos más destacados es el del General Francisco del Rosal Rico.

Se mantuvo leal a la República y en los primeros días organizó una columna de milicianos anarquistas que llevaba su nombre, la Columna Del Rosal, y que operó en el frente de Somosierra.

Fue el único de la familia que se mantuvo fiel. Su hermano Antonio y sus hijos simpatizarían con el bando sublevado.

Antonio se unió al Ejercito Nacional, donde también alcanzó el grado de General. Su hijo (Antonio del Rosal y López de Vinuesa, Teniente de Complemento del Ejercito) era falangista y se quedó en Madrid, donde participó en actividades de la Quinta Columna hasta que fue detenido en Marzo de 1937. Poco después, en Septiembre sería fusilado junto con otros 12 compañeros de organización. Su hija Concepción fue detenida por ‘desafección a la República’ y encarcelada junto a su marido, Antonio Amaya, en una checa, donde él sería también fusilado.

Así fue la guerra. Cruel.


Si hoy se necesitan meses, unión de empresas, y un ejercito de ingenieros y trabajadores para levantar una vía del tren, en la guerra construyeron una en 25 *.

Que no fueron 25, sino año y pico. Typical Spanish.

Después de la Batalla del Jarama las comunicaciones de Madrid con Valencia, si no cortadas, se vieron dificultadas. De hecho, las de ferrócarril sí que se vieron interrumpidas ya que los Nacionales controlaban zonas por donde pasaba este.

Para solucionar este problema se planteo construir una vía que partiera de Torrejón de Ardoz  y enlazara con la línea de Levante en Tarancón, en Cuenca.

El trayecto era de casi 100 km y se pensaba construir en apenas un mes. Vía Negrín, la llamaban. Un proyecto ambicioso que se acabó fuera de plazo. Poco después de final de la guerra se desmontó.

¡Hay cosas que no cambian!

* Vicente Rojo - La defensa de Madrid
Ya conocemos el dicho: ‘Más vale una imagen que mil palabras’. Y estas mil palabras son aún menos efectivas si el destinatario de las mismas no sabe leer. Cosa muy común en las trincheras de la Guerra Civil.

Tal vez más acusado en las del lado Republicano, ya que sus voluntarios provenían de las clases más bajas, y habían tenido menos acceso a la cultura.

Este analfabetismo era un problema, porque un soldado inculto tiene más dificultad para entender las órdenes, para aprender el manejo de un arma, para tomar el mando, etc.

Para comunicarse con estos soldados el Comisariado General de Guerra creó una tira cómica donde se describían las ‘azañas’ del soldado Canuto. El prototipo de lo que no debe ser o hacer un soldado. Un antihéroe. Se pretendía así que los soldados hicieran lo contrario a lo que se caricaturiza para no caer en ridículo delante de sus compañeros.



A través de estas historietas, el Comisariado daba consejos sobre la vida militar, compañerismo, el juego, disciplina, sexualidad, etc.

Solían ser de una página con los textos al pie redactados en verso:

Canuto retorna al frente y sigue tan imprudente.
Pues, a su sector llegado y una baraja ha sacado.
Logra formar enseguida una importante partida.
Se juega con gran fruición hasta la respiración.
A Canuto le han ganado y encima quedó entrampado




Mientras que la gente (y tropa) de ambas zonas se jugaba la vida para pasarse al otro lado, a los miembros de la 43 División del EPR se lo pusieron más fácil: ¿Tú con quién quieres irte, con Franco o con la República?

Ante el empuje del Ejercito Nacional en el Alto Aragón, que provocó el hundimiento del frente de Huesca, la 43 División del Ejército Popular quedó copada en la zona de Bielsa, con la frontera francesa a su espalda, como única vía de escape.

Después de dos meses de tenaz resistencia, y viendo que la lucha era insostenible, no tuvo otra opción que cruzar la frontera.

Allí, las autoridades francesas preguntaron uno a sus miembros que a donde querían ser repatriados: a la España Nacional o a Cataluña.

Poco más de 400 optaron por ir a la zona franquista. Más de 6.000 prefirieron seguir luchando del lado republicano en una guerra que casi tenían perdida. No les faltaba compromiso.

Fueron recibidos como héroes y puestos como ejemplo del lema de Negrín: Resistir es vencer.

Esto de que la prensa manipule para arrimar el ascua a su sardina no es cosa reciente. Durante la Guerra Civil los medios de comunicación se convirtieron en medios de propaganda. Ya digo; casi como ahora.

Solo se relataban victorias gloriosas o “retiradas estratégicas”. Todo bueno. Había que mantener la moral en la retaguardia.

Por este motivo no es de extrañar que algunas veces se “adornara” la realidad.

Por ejemplo. A finales Julio del 36 moría en el frente aragonés Antonio López Raimundo, miembro de la JSU y presidente de la Federación de Banca y Bolsa; que se había unido a las columnas que partieron de Barcelona hacia Zaragoza.

La presa catalana relata el hecho ensalzando la actuación del fallecido.


(La Vanguardia, 24 Julio 36)


(Treball, 24 Julio 36)

Sin embargo la realidad era otra bien distinta.

El joven socialista, siguiendo órdenes del partido, se había unido a las columnas de milicianos que se organizaron para conquistar a Zaragoza. Le habían encomendado organizar el Cuartel General de las milicias antifascistas en Barbastro, por lo que llevaba una cartera con una gran cantidad de dinero para pagar a la tropa.

A la entrada esta población su vehículo fue detenido en un puesto de control de la FAI. Los anarquistas, al ver a López Raimundo bien vestido con traje y aspecto burgués pensaron que se trataba de un ‘fascista’ que pretendía escapar a la zona nacional (aún no había líneas de frente definidas). Esta sospecha se agravó cuando le arrebataron la cartera y vieron el contenido.

Antes de que pudiera dar explicación alguna uno de los milicianos disparó a López Raimundo.

Mientras, sus compañeros se defendían con sus pistolas tratando de hacer ver a los anarquistas el error que habían cometido.

Está claro que una lucha entre socialistas y anarquistas no era algo que se necesitara saber en la retaguardia. Así que mejor inventarse una historia que ensalce la figura del fallecido.

Su entierro fue multitudiario. No es de extrañar. Se trataba de un héroe.